La diabetes es una condición en la que el cuerpo humano no produce suficiente insulina, o tiene problemas para responder a su propia producción de insulina. Esto a menudo causa problemas a las personas que la padecen, ya que su azúcar en la sangre se vuelve más alta que la de una persona normal que no tiene diabetes. Si necesita consejos para ayudarle con la diabetes, entonces lea este artículo.

Piense en lo que usted bebe. Los diabéticos deben tener cuidado de todo lo que ingieren, así que no se olvide de monitorizar los datos nutricionales e ingredientes de los elementos de su consumo de alcohol. El jugo, por ejemplo, es muy alto en azúcar, por lo que debe beber con moderación. La leche puede ser alta en grasa, lo que se adhieren a la leche descremada.

La comprobación de los niveles de glucosa en la sangre puede verse como una intrusión en su rutina diaria, pero es una práctica que puede salvar su vida. Busque maneras más convenientes de hacer revisiones de rutina como mantener múltiples monitores en el hogar e incluso en su escritorio en el trabajo. Recuerde, sin embargo, que las tiras y el monitor son sensibles a la luz y la temperatura, por lo que no deben mantenerse en su vehículo.

Diabetes

Seleccione aquellos con granos integrales a la hora de comprar pan, arroz y otros alimentos ricos en almidón. Los cereales integrales reducen el riesgo de diabetes y puede ayudar a diabéticos con el control de los niveles de azúcar en la sangre. Debido a que los alimentos tardan más tiempo en descomponerse en glucosa en el torrente sanguíneo, no experimenta un repentino aumento o disminución de los niveles de azúcar en la sangre.

Cuando se trata de lidiar con los alimentos y el manejo de su diabetes, puede ser aconsejable consultar con un nutricionista para obtener consejos sobre la mejor manera de preparar las comidas. No sólo van a ser capaces de saber qué alimentos evitar, sino que le dará consejos de preparación para asegurar que usted está haciendo todo lo posible para mantener bajo control el azúcar en la.

Diabético

La presión sobre los pies puede causar grandes daños a un diabético, así que asegúrese de comprar los zapatos que sean exactamente el tamaño correcto y acolchados para los pies. Incluso hay zapatos especiales hechos para los diabéticos que tienen características específicas que son de beneficio para pies sensibles como el suyo.

Baje de peso. Bajar de peso no es solo una opción informal, bajar de peso se traducirá en niveles de azúcar en sangre más estables y menos dañinos. Consuma una dieta saludable y haga ejercicio para que pueda perder algo de peso y ayude a su condición. Algunos diabéticos obesos que pierden peso descubren que ya no son diabéticos.

Síntomas de la diabetes

Si usted tiene diabetes, es importante que incluya una cierta cantidad de carbohidratos en su dieta. Las dietas que no tienen carbohidratos o pequeñas cantidades de esto pueden causarle a un diabético no conseguir los vitaminas y los nutrientes que necesitan para controlar sus síntomas de la diabetes.

Coma mucha fibra, compensaciones de hidratos de carbono, así como, azúcares que se encuentran en su sistema, lo cual ayuda a mantener un nivel sano de azúcar en la sangre. La fibra se encuentra en muchos granos, verduras, frutas y otros alimentos. Un nivel de azúcar en la sangre saludable ayuda a prevenir la diabetes y también ayuda a contrarrestar los síntomas de la diabetes después de que ya se le diagnostica. Asegúrese de que tiene un montón de fibra en su dieta.

Diabetes en niños

Si usted es padre de un niño que está experimentando los síntomas de la diabetes, es importante que los lleve a un médico de inmediato. Consiga que el niño sea tratado de la diabetes a una edad temprana para evitar que sufra complicaciones de salud graves. Los signos de la diabetes en los niños incluyen sed excesiva, mojarse con frecuencia, y frecuentes infecciones respiratorias.

Como se dijo antes, la diabetes es una condición donde el cuerpo tiene problemas con la insulina, ya sea por baja producción o ausencia de respuesta. Esto puede ser un problema para los enfermos de diabetes que tienen más altos niveles que los normales de azúcar en la sangre. Los consejos del artículo anterior le ayudarán si usted tiene diabetes.

Ingerir el agua necesaria para mantener el cuerpo hidratado no parece difícil. Pero, para las personas mayores, la hidratación suele constituir un problema. A medida que se envejece, el estímulo de la sed se va reduciendo y, por los tanto es fácil que el cuerpo se deshidrate con consecuencias que en un anciano puede resultar peligrosas. La deshidratación se puede manifestar sobre todo en el verano, cuando la temperatura exterior sube y hay mayor pérdida de líquidos por la respiración y la transpiración. Puesto que la sed no es en el anciano un sensor fiable del equilibrio hidrosalino, la hidratación debe asegurarse a través de un adecuado programa dietético y de la ingesta diaria de líquidos.

Una correcta hidratación en el anciano:

  • Mejora las condiciones circulatorias.
  • Ayuda a prevenir los cálculos renales.
  • Mejora la nutrición de la piel.
  • Ayuda a la digestión y previene el estreñimiento.
  • Favorece la agudeza mental.
  • Reduce la sensación de fatiga y mejora el tono muscular.

Los síntomas de deshidratación en el anciano son: escasa lucidez mental, cefalea, piel laxa, sensación de fatiga, boca seca y sed. La deshidratación en el anciano puede agravar patologías existentes y constituye un factor de riesgo de enfermedades y de muerte.

Una buena parte de los casos de deshidratación severa en los ancianos está asociada a enfermedades respiratorias agudas y febriles, como la gripe y la neumonía, típicamente ligadas al clima invernal. Por el contrario, en verano la deshidratación puede deberse a la elevada temperatura exterior u una aportación hídrica insuficiente, condiciones que favorecen el aumento de la temperatura corporal y el consiguiente riesgo de patologías por calor, en particular de la temida crisis hipertérmica.

La deshidratación puede producirse también si el anciano toma diuréticos, los cuales actúan en distintos sectores del riñón y aumentan la excreción de elementos como el sodio y el potasio, además del agua. El programa de hidratación para el anciano debe integrarse íntimamente con el de alimentación.

La alimentación en el anciano:

  • No debe ser nunca excesiva en cantidad. Es mejor hacer varias comidas ligeras que pocas y abundantes. Lo mejor es reducir la cena para favorecer el reposo nocturno.
  • Preferir los alimentos sencillos y genuinos, fáciles de digerir.
  • Reducir los alimentos muy calóricos, como fiambres, quesos grasos, carne de cerdo y dulces.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como la verdura, fruta y pan.
  • Limitar el uso de la sal. Si es preciso, sazonar las comidas con cantidades moderadas de ajo, cebolla, pimienta y otras especias.
  • Limitar el consumo de café bebidas alcohólicas, como vino o cerveza. Evitar totalmente los licores y destilados.

Las personas ancianas viven a menudo en una situación de aislamiento y soledad y tienden a cuidar poco de sí mismos. Pueden comer en cantidad insuficiente y siempre lo mismo, incurriendo en carencias nutricionales o desequilibrios metabólicos. Por ello, los parientes y allegados, las estructuras de sanidad pública o de voluntariado deben asistirlos tanto en la nutrición como en la hidratación. El programa de hidratación, así como el alimentario, ha de estar supervisado por el médico de cabecera, que conoce al paciente y puede prestarle asistencia no sólo sanitaria sino también psicológica.

Para que el anciano pueda realizar un programa de correcta hidratación, es preciso que disponga de agua. Agua del grifo si es de buena calidad; de lo contrario mineral, o filtrada y depurada.

Las personas ancianas suelen ser reacias a beber toda el agua necesaria porque ello las hace orinar más de lo habitual, algo que no siempre acogen de buen grado porque muchos sufren de incontinencia urinaria.

Este problema debe afrontarse y resolverse con la persona interesada, en el marco de un plan general de asistencia al anciano con la supervisión de un médico geriatra.

Otra variable importante para elaborar un programa de hidratación es el estado de salud. Algunas enfermedades, como la hipertensión, la descompensación cardiaca o la insuficiencia renal, requieren el establecimiento de un equilibrio hídrico muy preciso. El médico puede estimular el hábito de hidratarse correctamente prescribiendo, cuando las condiciones clínicas lo indiquen, algunos días en una estación termal.

En conclusión, el médico ha de elaborar el programa de hidratación teniendo en cuenta el estado de salud, el peso, la temperatura exterior y el grado de actividad física realizado, recomendando en general las siguientes normas:

  • No esperar a tener sed para beber.
  • Limitar el consumo de café, té y bebidas con cafeína.
  • Tomar sopas y caldos en las comidas.
  • Reponer de inmediato las pérdidas de líquidos debidas a vómitos o diarrea.
  • Beber un vaso lleno de agua durante las comidas, mientras se ve televisión y antes de acostarse.
  • Beber abundante agua después de una caminata u otra actividad física.
  • Informarse de los efectos de algunos fármacos, como diuréticos.

A estas alturas de la vida uno ya aspira a cosas simples como ser decente, estar delgado, poder disfrutar cada noche del cuerpo y del espíritu de tu mujer, elegir cuidadosamente los alimentos que quieres y no dejarte sorprender por el cambio de las estaciones. Tener tus libros a mano, poder pasear la vista por sus lomos, sentir su llamada y, al abrirlos al azar, dejándote envolver por el aire que atraparon entre sus hojas en aquél instante pasado en que los abriste por última vez, reconocer su alma como la de aquel amigo al que perdiste el rastro, como la de tu perro, que ya no está contigo pero que seguro sigue persiguiendo mirlos o gaviotas en otros jardines o en otras playas.

Poder escuchar tus viejos discos cuando quieras, alternando sin orden jazz, ópera o boleros, organizándolos una y otra vez con un estudiado orden que sólo tú conoces. Dejar vagar la vista cansada por tus cuadros, serigrafías, litografías, acuarelas, óleos o collages que tan afanosa y costosamente reuniste en lo que ahora, un poco pretenciosamente, llamas tu colección de arte.

Por lo general, la alimentación de toda persona debe ser equilibrada, evitándose los excesos y los alimentos ricos en grasas y azúcares.

Sin embargo, no todos los alimentos buenos pueden ser consumidos por cualquier persona, ni su consumo exagerado multiplica por dos los beneficios alimentarios.

La fibra, por ejemplo, es recomendada casi sin limitaciones para las personas de todas las edades. Pero su consumo en la tercera edad debe tener en cuenta la salud del paciente y los trastornos que pueda sufrir. Es importante tomar la cantidad adecuada de fibra, que contribuye a evitar el estreñimiento, sin embargo, no se le recomienda para las personas que sufren de malabsorción intestinal –de hecho, su consumo debe ser del todo eliminado, ya que contribuye a dañar la mucosa del intestino delgado, ya lesionada.

Y así como la fibra, muchos otros alimentos considerados saludables deben ser consumidos en su justa medida y siempre teniendo en cuenta la salud de cada individuo.